Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.

Nadam I

Nadam (primera parte) Aquí parece revivirse la historia. Hay entusiasmo y expectativa, la ceremonia empieza con lo que parece ser la presencia del Gengis Kan, no solamente héroe nacional sino también fuente de gran mitología y simbolizado en el centro en un estandarte. Los gritos de una voz en off mientras la gente aplaude y unos jinetes ingresan y arman una representación de lo que parece ser la valentía y rudeza de los mongoles generan el clima previo al inicio de lo que aquí va a suceder. El Nadam consta de varias actividades. La principal: la lucha. Por varios días las pasaran una y otra vez en todos los canales y se vera en cada negocio y bar los televisores prendidos y a todos atentos y hasta discutiendo lo que ahí sucede. Antes de comenzar los luchadores se acercan al Gengis y levantando los brazos y con movimientos lentos luego me enterare que en esos gestos le piden que los acompañe en la lucha. Los contrincantes, diferenciados por colores en encuentran en el campo y pelean hasta que uno cae dando por finalizada la contienda. No hay golpes, ni patadas, ni empujones. Un arbitro que no los separa en ningún momento parece solo estar para declarar al ganador. Nadie grita ni alienta y se ven en el campo varias luchas al mismo tiempo. En otro sector el arco y flecha, aquí participan las mujeres. Los arcos están hechos con materiales muy simples pero es increíble ver la precisión que logran en tanta distancia. A 40 km de aquí, las carreras de caballos entre chicos que se trasmiten en una pantalla y a las que se puede ir ya que salen colectivos desde el estadio. Están atónitos las miran y comentan.Por ultimo una extraña competencia de nombre de imposible que será para la próxima entrada espero antes de la partida hacia el desierto de Gobi, al sur de Ulan Batar.