Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.
Oeste de mongolia - camino a Olgui
Si el Gengis Kann logro algo fue unir al pueblo mongol. Aquí hay mas de 30 grupos étnicos no hay a pesar de los años uniformidad y en muchas zonas como el oeste se habla otra lengua. Tienen diferentes costumbres incluso diferentes comidas y ropa.
El camino sigue ahora al oeste en limite con Rusia y china, en la tierra de los Kazaks. De Ulan batar son aproximadamente 1500km que se traducen en 65horas de viaje o en tres horas de avión en un bimotor para 35 pasajeros. En el avión el primero de los lugares un inscripción parece decir: en esta butaca, la mismísima el mismo tapizado, que hemos mantenido así como recuerdo imborrable, se sentó el camarada Stalin.
De religión musulmana los Kazaks hablan una lengua que suena muy diferente a lo escuchado hasta ahora y se acerca mas al ruso. Aquí se pierde la influencia Budista y es mas fuerte el shamanismo, se pueden ver en los caminos pequeñas ceremonias y simbología. La clásica el pilar de piedras con cintas azules dinero y gente caminando alrededor.
Khovd es el primer pueblo, hace mil doscientos años este lugar, lleno de polvo, con un solo hotel sin Internet y muy aburrido fue el centro militar y comercial de Mongolia. Estaba amurallado y contenía mas de 20 templos budistas. Tres enormes puertas posibilitaban el acceso, parece haber sido un lugar lleno de vida comercial y social. Nada quedo de esa época los pocos monasterios que sobrevivieron desaparecieron con la purga de 1937.
Knovd parece el lugar indicado para empezar a conocer a los Kazak. Su aspecto es diferente, en general menos oriental, ojos mas claros, la mayoría habla mongol, algunos ruso pero la lengua oficial aquí es el Kazak. Mantienen una estrecha relación con Kazastan una ex república soviética a pocos kilómetros de aquí.
En el camino otros viajeros, dos eslovacos y dos franceses acordamos juntarnos para llegar a el próximo destino Olgi.
En el centro de Knovd se ven jeeps y pequeñas furgonetas. En el frente escrito el destino. Los eslovacos afortunadamente saben algo de ruso, de manera que es mas fácil llegar a un acuerdo con el precio. Lo único que los choferes saben en ingles es:
Five sits, nine persons (cinco asientos nueve personas).
En toda Mongolia es igual, dure lo que dure el viaje la cantidad de asientos no indica la cantidad de pasajeros siendo siempre el mismo el precio. No muy dispuestos acordamos por un precio algo mayor la exclusividad del viaje para nosotros. Por supuesto no cumplió.
Luego de detenerse seis o siete veces antes de salir de Knovd, saludando, comprando, llevado algún paquete o bajo cualquier otra forma social: algo que no debe deseperar a nadie ya que es muy usual según un comentario de mi vecino de asiento, un francés que lleva tres viajes por estas tierras, y que solo dice insistentemente “paciencia” frente a nuestras caras llenas de indignación cada vez que se detiene.
Luego digo, de varias detenciones y en lo que parecía (como en todas las anteriores ser la ultima) el chofer intenta “hacer lugar” en un jeep con 6 personas y 5 asientos para que suban dos mas. El primero, un kazak (como todos aquí que habla ruso y que sera una excelente companía en las 6 horas de viaje, logro llegar a sentarse sobre la palanca de cambio. Sorprendidos solo atinamos según la indicación del francés a cerrar las puertas y esperar. El Segundo no pudo subir. Luego de vencer en dura batalla de paciencia comenzó el viaje.