Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.
Vuelta al lago
Cinco días lleva dar la vuelta al lago. A caballo y con Askad de guía comienza el camino.
Varias paradas, algunas solo con la intención de entrar al ger y compartir un momento con sus moradores hacen un camino lento e interrumpido frecuentemente. No deja de ser un placer cada encuentro y cada historia que se va armando. Siempre el te, el album de fotos, a veces la musica y por lo que parece alguna orientación para nuestro guia.
Las fotos merecen una mencion especial, siempre presentes en las paredes muestran a veces en blanco y negro algun familiar o recuerdan algun momento significativo de la familia: un casamiento, la escuela, algun viaje a la capital. Sin pedirlo o preguntarlo es comun que alcancen un sencillo album mientras se toma el te y que luego pidan que les saque alguna foto. Luego anotan la direccion, en alfabeto cirílico, para el envio; vienen tambien de gers cercanos a pedir que les saque alguna foto, hasta un ocasional transeúnte a caballo pide el retrato. Luego de dar la vuelta completa cinco dias después y al llegar nuevamente al ger desde donde se iniciara el viaje al mostrar las fotos en la camara iban mencionando, entre risas y asombro los nombres de todos sus lejanos vecinos retratados.
En las paradas las historias familiares: el abuelo que cuidaba a su nieto de dos anios porque sus padres habian viajado a la capital, el padre buen musico y cantor que con dolor de muela deleito los oidos y que en lugar de pedir una foto pidio un remedio. Los padres de dos familias que habian viajado por tres dias y las casas estaban a cargo de cuatro adolescentes cuidando a sus hermanos menores. La familia que hace solo un mes tenia un nuevo integrante, la familia que sus caballos habian tenido cria y nos invitaron con una exquisita leche fermentada. El viejo abuelo que nos hablaba en kazak. En cada alto una historia y una compania, cada partida de una casa implica que un miembro nos acompaña en el camino por un par de horas, no estamos solos.